Nuestra vida se basa en tomar
decisiones. Ya sea de forma consciente, pensando en todo lo que ello
supone o de forma inconsciente, es decir, automatizada.
Existen
dos caminos en estas decisiones. Un camino fácil que nos hace
sentirnos seguros y otro camino más difícil que nos produce un
miedo aterrador.
Por desgracia, no siempre lo seguro es lo que nos
hace sentir mejor, sino todo lo contrario. Piensas que eres débil
porque el miedo puede contigo y no eres capaz de plantarle cara.
Y
ese suele ser nuestro mayor problema. El miedo.
El miedo no es
algo palpable, no es algo que se pueda curar tomando un medicamento,
no es algo que se pueda medir, ni algo que se pueda comparar.
El
miedo simplemente es una barrera. Una barrera que muchas veces
nosotros mismos creamos, haciendo “grande” algo que a veces ni
siquiera tiene importancia. Éste puede con nosotros, nos controla,
nos impide actuar como de verdad nos gustaría, nos
paraliza...
Últimamente, me he dado cuenta, por una serie de
cosas que ser capaz de vencer el miedo, es lo que te hace sentirte
mas fuerte. Hace que aparezca en ti una sensación de poder. De ser
capaz de elegir en tu vida ocurra lo que ocurra. Consigue que te
consideres capaz de todo. Crees que si has sido capaz de escoger el
camino difícil, de luchar contra el miedo y ganar la batalla, puedes
con todo.
Y realmente es así.
Como dijo Paulo Coelho: “Sólo una
cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar”.
Yo, realmente no se si existe un
límite. Porque nunca es todo tan blanco, ni todo tan negro. Quizá
una persona que no tuviera miedos sería “peligrosa”, porque no
existiría nada que le impidiera hacer determinadas cosas, y tal vez
eso sea contraproducente.
Pero también pienso que nos han dado
una vida, y está para vivirla no para tenerle miedo.
Sandra